Mi primera vez

Desde el punto de vista social, la primera vez de ahora, evidentemente no es como la primera vez de antes. La sociedad de la segunda mitad del siglo XIX concebía la primera vez de una manera diferente si se trataba de un hombre o de una mujer.

El hombre podía exhibir su hombría y ufanarse de ella en público o en privado y entre más temprano iniciara su vida sexual activa, mayor reconocimiento adquiría entre su grupo de amigos. Mientras que las mujeres, aunque de igual manera lo hacían y empezaban a más temprana edad que los hombres, procuraban mantenerlo en secreto porque aún existía cierto temor a ser señaladas por la sociedad, por su familia y hasta sus amigas.

Menos mal esto ha cambiado. Hoy se concibe la sexualidad en los adolescentes de una manera abierta y sin misterios. Que sea mejor o no, es indiferente, lo importante no es advertir sobre la sexualidad como tal, lo importante es generar conciencia sobre el manejo adecuado de esa sexualidad.

No nos podemos desgastar tratando de que nuestros hijos aplacen su llegada a la actividad sexual, debemos enseñarles sobre las relaciones seguras, sobre la importancia de la responsabilidad que implica el acto mismo tanto en sus condiciones físicas como psicológicas.

Tener relaciones sexuales es natural, esto hace parte del desarrollo físico de la persona, no debería existir tantas restricciones al respecto porque entre más se trate de evitar, más curiosidad generará entre los inexpertos jovencitos que buscan, a través de los sentidos, dar respuesta a necesidades instintivas.

A pesar de que los tiempos han cambiado y la forma de ver las relaciones ha evolucionado, aún sigue produciendo temor esa primera vez y para todos es igual, tanto hombres como mujeres, ambos experimentan el deseo y la necesidad de explorar en el tema del sexo, pero ambos están temerosos por la ansiedad de llegar a la vida sexual sin conocer mucho sobre ella.

Las revistas, el internet, los libros y demás fuentes de información, no ilustran lo que en realidad significa la sexualidad, ilustran solo el acto sexual. Ilustrar la sexualidad implica poner de presente la conciencia de un acto puramente instintivo, sobre un acto que les puede cambiar la vida a las personas, esto se traduce en una sola palabra, “Responsabilidad”.

Desde al punto de vista físico, la relación sexual no solo es la penetración de un órgano en otro. La relación sexual empieza desde el momento mismo de un beso apasionado que hace vibrar todos los terminales nerviosos del cuerpo, continua con las caricias y la búsqueda de esas zonas que nos hacer erizar la piel y, aunque parezca mentira, en cada persona son diferentes y se ubican en partes que ni siquiera imaginamos, eso incluye desde la punta de los pies hasta la cabeza. Estos son los preliminares que son tanto, o más importantes que la penetración como tal.

Estos aspectos requieren mucha atención porque si nos vamos a la penetración como acto sexual, vamos a encontrar que esta, además de tardar unos pocos minutos, puede ser dolorosa y puede hacer que esa primera experiencia no cumpla con las expectativas que creamos en torno a ella.

Aunque los tiempos hayan pasado y las relaciones hayan evolucionado, esa primera vez debería seguir siendo mágica, esperada, deseada y mentalizada para que además de ser un buen ejercicio físico, también se convierta en un buen ejercicio mental y sentimental.

Mi consejo es: Háganlo, pero háganlo bien. No hay nada más placentero que tener sexo con alguien que nos gusta, pero conscientes de lo que estamos haciendo, con todos los sentidos puestos en el acto, de ahí que con los años es posible que no se haga tanto, pero se hace mejor, porque se aprende a disfrutar cada minuto y se aprende a llegar al clímax que es difícil alcanzar en las primeras relaciones, tanto por inexperiencia como por el afán de hacerlo y hacerlo más.

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